Como lo prometido es deuda, y estoy más liada que la pata de un romano (expresión muy utilizada por mi madre), he sacado el látigo y puesto a currar a nuestra estimada “señorita Martínez”, para que nos desvelase más secretos sobre sus queridas PHALAENOPSIS (orquídeas para los no iniciados) Si alguno acaba de llegar a este nuestro zaguan, puede ver la primera parte aquí.
Os dejo con la experta.
¿Qué tal están vuestras orquídeas? Espero oír un fuerte ¡¡¡bieeeennnn!!!. De todas formas nos os rindáis, os confieso que la primera orquídea que tuve me la cargué por hacer algo que no sabía que era malo para ella, echarle agua en el centro. Me dio tanta pena que juré cual Escarlata O’Hara que nunca más volvería a matar una orquídea y me puse a mirar en foros y libros.
En esta segunda parte os contaré qué hacer cuando pierde sus flores, cómo puede volver a darlas, cuándo transplantarlas, etc.
¿Qué hago cuando todas las flores se han caído?
Cuando las últimas flores de la Phalaenopsis se hayan caído tienes dos opciones: cortar la vara floral por encima de la tercera o cuarta yema (de ésta puede brotar otra nueva vara o un hijito) o cortarla desde su base.
Si la planta está sana y fuerte es recomendable cortar la vara desde su base ya que sacará varas más espectaculares. Si la vara se vuelve amarilla, córtala también al ras.
Tras cortar la vara aplica canela en polvo en los cortes, ya que es un estupendo cicatrizante para las phal.

Cortar las varas

Varas cortadas

Cubrir el corte con canela en polvo
¿Cómo consigo que vuelva a dar flores?
Para lograr que una Phalaenopsis vuelva a florecer tiene que pasar un poco de frío por la noche durante dos o tres semanas. Para ello, en otoño colócala por las noches cerca de una ventana abierta que cerrarás por la mañana. Si hace mucho frío no hace falta que abras la ventana, con que la coloques cerca del cristal y sienta el frío es suficiente.
En el momento que aparezcan los botones florales ya no se debe mover la planta por las noches.
Cuando empiece a brotar la vara y vaya creciendo se debe ir guiando. Para ello pincha en la maceta una guía con cuidado de no dañar las raíces y vete sujetando la vara a la guía sin forzarla mucho.
¿Cuándo la transplanto?
A las Phal les gusta estar en tiestos pequeños, no las cambies a tiestos mayores a no ser que sea totalmente necesario (que ya no pueda haber sustrato entre las raíces). Yo realizo cambio de sustrato una vez al año si veo raíces marrones o cada dos años si las raíces están bien, siempre tras la floración. Compro sustrato especial para orquídeas que venden ya preparado o corteza de pino con trocitos de corcho blanco.

Saca las raíces con cuidado del tiesto, límpialas del sustrato antiguo, corta las raíces podridas con unas tijeras desinfectadas y echa canela en los cortes. Vuelve a colocar las raíces dentro del tiesto en el que habrás puesto una base de bolitas de arcilla y rellena con el sustrato nuevo húmedo, aprieta para que no queden muchos huecos. No la riegues en unos días.

Raices antes de sanearlas

Raices saneadas cubiertas con canela

Maceta con capa de bolitas de arcilla

Trabajo terminado
¿Cómo puedo reproducirlas?
La forma más fácil de reproducir orquídeas es mediante “keikis”, que son los hijitos que la madre puede emitir en la vara floral tras la floración.
El “keiki” se puede separar de la madre cuando tiene por lo menos tres hojas y tres raíces que midan al menos tres centímetros. Se cortan dejando un par de centímetros de la vara y se plantan en un tiesto muy pequeño con sustrato fino. Yo uso “tupper” pequeñitos transparentes ya que es difícil encontrar macetas de ese tamaño.

Espero que estos dos posts sobre las Phalaenopsis os hayan sido útiles y os enganchéis a su cultivo (como la mariposa del gusano de seda que se enganchó literalmente a la flor.




Coloca tu Phal en tu sitio con luz natural, pero en el que no reciba sol directo ya que las hojas se queman. Si está cerca de una ventana procura correr la cortina. Evita las ubicaciones con corrientes o cerca de radiadores. Las Phals son más felices en ambientes húmedos, esto lo puedes conseguir poniendo la maceta sobre una bandeja con bolitas de arcilla o guijarros (como los que se usan en los acuarios) con agua en el fondo, con cuidado de que la planta no esté en contacto con el agua. También puedes colocar la maceta dentro de otro tiesto transparente y poner en el fondo las piedras. De vez en cuando es conveniente vaporizar las hojas (no las flores) cuidando que el agua no se acumule en el centro (donde nacen las hojas), ya que tu planta se pudriría.

